Acoplamientos abombados: déjate aconsejar por una empresa líder

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Cuando hablamos de acoplamiento solemos referirnos a la pieza o conjunto de piezas que, una vez conectadas a la máquina que vayamos a utilizar, sirven para transferir energía a dos ejes en rotación. La ventaja de estos acoplamientos es que también pueden desactivarse para interrumpir el flujo de energía.

El sistema de producción basado en acoplamientos abombados fue inventado y patentado en 1939 por Albert Tacke. Se trata de una técnica que ha convencido a industriales de todo el mundo, como así revela la expansión que estos elementos han vivido a lo largo y ancho del planeta.

Las diferencias

La principal ventaja de este tipo de acoplamientos es que son capaces de soportar transmisiones de energía entre ejes soportando pares realmente elevados. Además, este tipo de elementos apenas necesitan mantenimiento. Basta con cuidar su lubricación para no tener problemas y alargar su vida. Pueden fabricarse con aceros de carbono y alta resistencia, además de tratados, por lo que su calidad y durabilidad no debería preocuparte lo más mínimo. ¡Todo lo contrario! Se trata de una muy buena inversión para tu factoría.

La gran diferencia de los acoplamientos abombados respecto a los elásticos pasa por la exigencia y el nivel de desgaste a los que son sometidos. Los elásticos han sido diseñados para soportar fuerzas y transmisiones de energía menos exigentes que los abombados, que son capaces de soportar pares muy elevados. Además, existe otra gama de acoplamientos, la flexible. En este caso, hablamos de un acoplamiento que es capaz de compensar todas las desalineaciones que puedan producirse durante cualquier proceso.

A estos acoplamientos tenemos que sumar las juntas cardán, que son capaces de unir dos ejes sin necesidad de que estén alineados (incluso trabajan con dos ejes totalmente desalineados). Soportan transmisiones muy largas y con fuerzas que pueden variar durante todo el proceso. La clave está en saber qué tipo de acoplamiento necesitas.